lunes, 18 de mayo de 2009

Sensaciones, por César G


Empiezo a creer que una parte de mi esta enloqueciendo. Porque no puedo en esta tarde que el sol deja ácidos los cimientos del instituto de dejar de mirar el hueco de la ventana enrejada que esconde que del otro lado está el mundo y sus millones de personas. Impulsiva, compulsiva, adictiva, masiva y exageradamente pienso en las miles de situaciones que están sucediendo en este momento del otro lado de las rejas. En cuantos dichosos enamorados en las plazas o en alguna pieza, en cuanto corazón mudo ya de tanta amargura durmiendo en las veredas, en los pibes que se deben estar yendo a robar justo ahora y en los que volveran triunfantes, en cuantos caeran en cana y en los casi todos que se iran a dormir a la morgue. Para que se entienda mejor, miro por el hueco y a partir de alli mi imaginación pierde el conocimiento de tanto flayear a los que deben ir caminando con el cerebro cuadrado y anestesiado por las calles, a los que saborean con un verdadero gusto a vida el ocaso del dia, a los que están en la cancha o en un recital. A los que justo recién se murieron, a los que acaban de nacer, a los que acaban de acabar, a los que están trabajando odiando su trabajo, los que se están fumando un buen porro, a los que están renegando de algún problema que se inventaron. A los que todos los días ponen la espalda para el látigo, a los que tienen tanta plata que se limpian el orto con billetes de cien dolares, a los que tienen hambre, a los locos que se deben estar ahogando adentro de un chaleco de fuerza, a todos los cobanis que deben andar pateando tobillos por las villas y los barrios. A los que están en cana en peores lugares que este. A los que ahora estan viajando esposados de pies y manos en la oscuridad de los camiones del servicio penitenciario. A los que justo ahora chocaron con el coche, a los que se arrastran en la frontera de mejico, a los putos, a los medicos que están operando, a los que terminan de matar a alguien, a los que están llorando, a los que se terminan de mandar una linea de merca, a los que están aprendiendo a leer, a los que la corrupción del poder nunca dejará aprender. A la primera mujer con la que tendre relaciones el dia que salga, a los borrachos, a los que están apretando el botón para que caiga una bomba, a los que se creen profesionales.

Llevo adelante mi vida acá adentro imaginando el mundo que generan al mezclarse y penetran por el hueco de una de las paredes que me priva de mi libertad.

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